Hace mucho tiempo que tenía ganas de tomar un vuelo con Avianca, y en especial por su nuevo 787 Dreamliner, que cuenta con una configuración de clase ejecutiva muy rara de ver en la región: 1-2-1 (1 asiento en ventana, 2 al medio y 1 asiento en ventana) y es la única en Latinoamérica en ofrecer a todos los pasajeros Business una salida a pasillo, sin molestar a quien esté en el asiento contiguo.

No solo probar el producto Business de Avianca me llamaba la atención, sino también como seria la experiencia en tierra/aire de la aerolínea colombiana, y de lo amable que es la gente de esa región.

Si eres de nuestros fieles lectores, te habrás dado cuenta que “comprar” un pasaje en Business no es lo nuestro, siempre preferimos lo más económico y las picadas (aveces), pero gracias que somos busquillas, siempre nos encontramos con ofertas muy buenas. Este fue el caso de como llegamos a tomar un vuelo Business con Avianca; Nuestro destino final es Atenas en Grecia, pero gracias a Turkish Airlines, logramos comprar pasajes en Business, primero Santiago a Bogotá con Avianca, y luego, Bogotá a Atenas con Turkish Airlines, todo por USD$1700, ida y vuelta. Una ganga, si pensamos que sólo el pasaje Santiago a Madrid cuesta alrededor de USD$1200 en Economy. Nosotros por USD$500 extras nos vamos en Business todo el trayecto. ¡Recuerda seguirnos y estar atentos cuando lancemos alguno de estas ofertas de viaje!

SCL

Llegamos a SCL cerca de las 5:30AM -el vuelo salía a las 7:53AM- y nos dirigimos a los counters exclusivos para viajeros en Clase Ejecutiva de Avianca. No mucho que comentar aquí, el counter estaba casi vacio, atención muy normal, nada de trato preferencial.

5:50AM y ya estábamos en sector internacional del Aeropuerto Arturo Merino Benitez, con tiempo de sobra para visitar el nuevo Lounge VIP de Avianca, que abrió hace poco más de 1 año un y es exclusivo para sus clientes viajando en Business, portadores de tarjetas Visa Infinite del Banco de Chile, miembros elite de Skyteam y quienes porten la tarjeta Priority Pass. Tendremos un review del nuevo VIP de Avianca pronto.

El vuelo estaba un par de minutos atrasado, por lo que recién comenzó el embarque a eso de las 7:30AM. La representante de Avianca en la puerta toma mi ticket, saluda por mi apellido y me desea un buen viaje, ¡y nos vamos!

Asientos

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Entrando en la cabina del 787 nos fijamos inmediatamente en los espaciosos asientos Business, todos con salida a pasillo, un gran plus para aquellos con vejiga pequeña. Algo que falto fue el show de luces del Dreamliner, que es lo primero que todo viajero se da cuenta al momento de entrar al 787. Por algún motivo en este vuelo nunca estuvieron encendida las luces, restando todo el “glamour” que le da viajar en la última joyita de Boeing.

Los asientos eran tal y como lo esperaba, con mucho espacio para piernas, a pesar de que se vuelve un poco más angosto en ese sector, la reclinación es full-flat, por lo que puedes dormir una siesta como si se tratase de una cama.

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Lo mejor de todo, es que tiene varios compartimentos para almacenar los items que lleves a mano, audífonos, celular, computador, gimble y monopods (en mi caso). Además, en la parte delantera tienes espacio suficiente para poner tu mochila.

También cuentas con conexión USB para cargar o reproducir contenido en el IFE, adaptador de corriente para cargar tu laptop, entrada de audífonos con 3 patitas.

Momentos antes de despegar nos hacen entrega del kit de limpieza, un bolso rojo de marca desconocida, que incluye a los sospechosos de siempre: pasta de diente con cepillo, tapa oídos, antifaz, calcetines, un lápiz, pañuelos, crema para manos, y almohadilla para los audífonos. Para ser un vuelo de menos de 5 horas, muy bien allí, con un antifaz y tapa oídos yo soy feliz.

Servicio a bordo

Definitivamente el punto más bajo de volar Business con Avianca, la atención tanto en tierra como en aire, es fría, poco amigable y deja mucho que desear. Al momento de abordar nadie nos saludo, simplemente pasamos directo a nuestros asientos. Cuando nos ofrecieron algo para tomar, ninguna sonrisa, fue básicamente un: ¿agua o jugo?. Lo mismo cuando nos pasaron el menú del vuelo, que sólo lo entregaron repitiendo “página 9… página 9”, sin animo de explicar a cada pasajero el menú. Y ahora que lo pienso, no se me ocurre ningún momento durante el viaje en que haya tenido un trato “preferencial” como usualmente pasa si viajas en los mejores asientos del avión, pagando hasta 5 veces más que en Economy.

En verdad, es una lata ver gente -y en especial en el mundo de la aviación- que no le tiene cariño a su trabajo o que no se esfuerza por entregar un mejor servicio. Después del almuerzo nadie paso ofreciendo bebidas calientes, por lo que pedí a la azafata un té con leche y endulzante -ningún problema me dijo- pero llegó una taza menos de la mitad con leche con la bolsa de té y azúcar, cero cariño por preparar bien un té con leche, o recordar bien mi pedido.

Entre los vasos y tazas del “desayuno” y otras cosas que había pedido, en ningún momento alguien se acerco a retirarlos, siendo que la tripulación paso varias veces por mi puesto, incluso luego de haber servido la segunda comida seguían sin retirar lo que tenía en el apoya brazos, cero iniciativa propia.

Otro de esos momentos incomodos fue que estuve pidiendo por 10 minutos que una tripulante se acercara para solicitar algo para tomar, nadie hizo caso de la señal, pero a los minutos después pasaron ofreciendo una segunda comida. En otras palabras, nadie iba a venir a mi asiento para preguntar si necesitaba algo, mejor que me esperara 10 minutos hasta que pasaran ellos. The Flojest.

IFE (Entretenimiento a bordo)

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IFE y mis calcetines hipster

A primera vista, el IFE que ofrece Avianca parece bastante bueno: pantalla táctil de 15’’, control remoto con pantalla, una interfaz amigable y responsiva. Peeeeero, al momento de ver el catálogo fue un gran decepción, tiene algo así como 40 películas disponibles, el problema es que la mayoría son las típicas que ya te sabes de memoria, como: 300, Terminator, Silver Linings, Hangover, 007: Skyfall, Civil War, X-Men: First Class, El Hobbit, entre otros.

Ahora, en cuanto a series de TV, aquí se ganó unos jumbitos Avianca por tener la ¡última temporada de Game of Thrones!, además de otras buenas series que no había visto en ninguna otra aerolínea: Mad Men, The Flash, Grey’s Anatomy, Downton Abbey. Y los clásicos de siempre que encontramos en todos los aviones: Futurama, Modern Family, How i Met Your Mother, y más.

Otra de las cosas que me gusto bastante del IFE del 787 de Avianca es la aplicación Voyager 3D, para ver en vivo el progreso del vuelo. Tiene varios tipos de vistas en 3D, 2D, frontales, laterales y todas ellas responden a los típicos gestos táctiles que uno haría en el tablet: pinch-to-zoom, moverse alrededor del mapa, entre otras opciones. Además, puedes controlar directamente desde la pantalla la opacidad de las ventanas del 787, eso fue cool.

Con un par de menciones positivas y negativas, es momento de comentarles lo feo del IFE de Avianca: ¡No existen los subtítulos! sólo puedes elegir el idioma: Español, Inglés o Portugués, generalmente me gusta ver series/películas en su idioma nativo con subtítulos, pero no encontré la opción. Si estoy equivocado, te invito a comentar más abajo 😉

Comida

Finalmente, otro de los puntos bajos de Avianca: la comida. Partiendo por el trago de bienvenida, donde sólo había jugo o agua, ¿que pasó con la champagne o el cocktail? ¡yo quería celebrar el inicio de mis vacaciones!… a mitad de vuelo pedí una copa de espumoso que encontré de casualidad buceando en el menú, sino ni idea de que tienen vinos o bebidas con alcohol porque nunca ofrecieron.

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Recuerdan que les comenté que al momento de entregarnos el menú el tripulante de cabina sólo repetía: “página 9… página 9”, bueno, el menú esta dividido en varias páginas para distintos vuelos y opciones de: Desayuno, Almuerzo o Cena. En la página 9, nuestra opción era: Quesadilla rellena de espinaca y queso con salsa blanca acompañada de jamón y tomate asado, u Omelete, lomo grillado, papas salteadas y tomate grillado. Elegí el último.

img_2833Llegó la azafata, pregunta por mi pedido, que quiero para tomar (ninguna opción de bebidas alcohólicas) y me entrega una bandeja lista, cero preparación de mesa, ni recomendación de plato, mucho menos una sonrisa o señal de que están contento de que uno viaje con ellos. Ahora, el plato en sí fue una decepción total, la cantidad de comida era la misma o incluso menos que en Economy. Si han pedido el omelette de desayuno de LATAM, esto fue igual y en porción incluso menor. Nunca hubo un “lomo grillado”, más bien era un jamón grillado, la mantequilla/margarina tenía sabor a nada.

El segundo acto vino una hora antes de aterrizar. Se nos ofreció como segunda comida: Un sandwich queso champiñon y un dulce con manjar, nada del otro mundo, pero justo a tiempo para evitar la “hambritud”.

En resumen, la experiencia de viajar en Avianca fue una decepción, sólo puedo rescatar sus cómodos asientos (todos con salida a pasillo) y algunas cosas del IFE, pero en atención a bordo y cómida, me quedo totalmente con LATAM, incluso viajando en Economy, con porciones de comida mucho más generosas. Espero que en mi viaje de retorno a Santiago la atención sea distinta, así podemos descartar que se trato de un caso muy puntual de vuelo malo.

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